Introducción al Derecho.
La cátedra Introducción al Derecho posee
características científicas, sociales y
pedagógicas; iniciarse en el mundo jurídico es más que el estudio de las leyes; es
un arte donde a los alumnos se les instruye para que sean artesanos de la
palabra y la reflexión. El estudio de las ciencias jurídicas exige disciplina;
que requiere del compromiso por parte de los profesores y estudiantes para el
logro de los objetivos que deberán apuntar a una suerte de apostolado buscando propagar ideales
sociales.
Ahora bien, considerando
al Derecho, como una construcción humana necesaria, una forma de control
social, surge los principios rectores del mundo jurídico, conceptos básicos,
que deben estar presente en todo momento en los individuos que participan en el
proceso de enseñanza aprendizaje de esta disciplina humanista, pues,
el derecho está dirigido al ser humano no considerado como un ser aislado,
desconectado de los demás, sino como un
ente integrado que vive en sociedad; es decir en relación permanente con sus
semejantes.
Existe una máxima dentro del mundo jurídico, y esto es
que, el derecho se aprende estudiando y
se ejerce pensando. Lo que permite
inferir que es una carrera lógica, sistemática, metódica, que abarca aspectos
objetivos y subjetivos, que permiten distinguir entre lo que es el
conocimiento y una opinión, que bien
desarrollada forma criterios; para ese
propósito, el estudio del derecho cuenta con un lenguaje técnico propio de las
ciencias jurídicas, conceptos fundamentales que van desde principios rígidos hasta el dominio de la lógica, la cual correlacionadas
brindan a cada rama de estudio una validez permanente y universal.
Para iniciarse en el estudio de las ciencias jurídicas es
necesario adoptar una actitud comprometida, las exigencias que plantea la
adquisición de los conocimientos jurídicos va mas allá de lo conceptual,
ubicándose en el ámbito de lo actitudinal, guarda estrecha relación con el ser,
más que con el hacer. Un verdadero estudiante del derecho, es una persona
que entiende esta relación y que asume la
posición de servir siempre como detonador de cambios que propicie un
beneficio social.
El impacto del ejercicio profesional del abogado
trasciende lo individual y se ubica en el campo del servicio público. En sus
manos podría estar aconsejar de
forma ética a un cliente para resolver una disputa matrimonial, a un patrón con
conflictos con sus empleados, por mencionar unos pocos ejemplos, y de su aporte
podrían surgir importantes decisiones que pueden afectar o beneficiar a
individuos en su acervo personal, familiar, patrimonial, entre muchos otros,
razón por la cual el ideal es que en el proceso de enseñanza se incluya las
herramientas necesarias, la consolidación
de valores morales para que los
futuros profesionales sean multiplicadores de sensibilidad social.
Una correcta y ética Introducción al Derecho, ubicaría a
los estudiantes en una eficaz adquisición del orden jurídico, logrando a
futuro reivindicar la profesión del
abogado, formarlos con vocación de servicio al prójimo, pues, solo con bases solidas se logra el ¨ deber ser¨; que
la semilla de lo justo encuentre terreno fértil en cada individuo que se inicie
en esta noble profesión, pues, el fervor del litigio requiere tiempo y empeño,
un gran compromiso que exige capacitación constante, éstas son aspectos indiscutibles
de un buen abogado, el cual si se siente instrumento de aporte social, puede luchar contra todo menos con su propia
esencia.
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